CARTA ABIERTA A la Opinión Pública.

Emiliano Zapata, Morelos, 13 de julio de 2017.

Lic. Enrique Peña Nieto
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Lic. Graco Ramírez Garrido Abreu
Gobernador Constitucional del Estado de Morelos

Lic. Gerardo Ruiz Esparza
Secretario de Comunicaciones y Transportes

CARTA ABIERTA A la Opinión Pública.

El pasado 12 de julio transitaron por el denominado Paso Expréss Tlahuica dos mexicanos. Debido a la importancia de esta vía que atraviesa la capital del estado, Cuernavaca, pudieron haber sido de cualquier sexo, de cualquier parentesco, escolaridad, edad, profesión o venir desde cualquier parte del país. Pudieron haberse dirigido a cualquier parte, a la escuela, al trabajo, pudieron haber regresado de un viaje y pasar por nuestro estado.

Lo sucedido en nuestro estado el pasado 12 de julio a las 5.30 de la mañana, aproximadamente, pudo haberle pasado a cualquier persona porque fue una desgracia fortuita.

Lo lamentable es saber poco a poco que está desgracia fortuita pudo haberse evitado. Porque ahora nos enteramos que se construyó sobre viejas instalaciones y que no se previó la posible ruptura de las mismas. Que se construyó en una de las zonas geográficas donde más llueve al año y por cuyas barrancas se forman verdaderos ríos con gran potencia. Ahora sabemos que hubo aspectos que no se tomaron en cuenta.

Como morelenses, en su momento, asumimos la espera de esta obra. No nos corresponde evaluar su viabilidad o no, pero no podemos dejar de escuchar que esta vía expréss cancela visitas a nuestro estado, aunque sea de paso, y ha generado muchos accidentes desde su construcción. Lo anterior debido a que no se construyó con las medidas necesarias para motivar a los automovilistas a manejar con precaución. Ahora sabemos que un paso expréss no es un libramiento sino una vía de alto riesgo. Por lo menos para circular.

Pero ahora también sabemos que nuestra capacidad para atender emergencias en una desgracia de este tipo es deficiente. Las acciones de rescate en un suelo frágil no se realizan con retroexcavadoras. En su momento deberá analizarse si esas acciones pudieron o no agravar la situación hasta afectar de manera negativa el resultado. Se debieron haber salvado dos vidas. Y lo que vimos fue caer más concreto sobre ese vehículo donde se hallaban dos mexicanos esperando ser rescatados.

Esos dos mexicanos. Esos dos morelenses eran vecinos en nuestro municipio de Emiliano Zapata. Eran padre e hijo. Trabajadores que se dirigían a su espacio de labor en el municipio de Jiutepec. El padre era abuelo y tenía ya 27 años trabajando en la misma empresa. El joven es padre de una niña de 6 años y de un niño de 4.

Juan Mena López y su hijo, Juan Mena Romero, son ahora conocidos no por trabajadores o por deportista el joven, ahora sabemos quienes son y a donde iban. Porque una desgracia fortuita determinó el final de sus vidas.

Estaban construyendo su casa. Eran vecinos honestos. Buenos padres. Personas de bien. Parte de una familia con sueños y con ilusiones.

Ahora todo eso está roto.

Es obvio y justo que la familia debe ser indemnizada, que las instituciones federales y estatales deben hacer gala de generosidad para intentar resarcir los hechos. Y que las personas afectadas deben ver garantizado su futuro al perder en esta penosa forma a quienes representaban el sostén de su familia. Esos niños deben ver garantizado su futuro educativo, que es lo menos que los mexicanos heredamos a nuestros hijos.

Pero ya fuera de la esfera de responsabilidad social, debemos abocarnos a las tareas de identificación de errores, a las tareas de previsión de desgracias fortuitas en esta obra. Y estas dos pérdidas deben servir de parteaguas para crear nuevos protocolos en materia ejecutiva, administrativa y operativa. Y en caso de que ya existan, perfeccionar los actuales. Y los resultados deben aplicarse a todas las obras públicas de todo el país.

Esta desgracia fortuita debe servir para que revisemos los protocolos de respuesta en materia de Protección Civil ante una emergencia.

Sabemos que las investigaciones deben arrojar nombres y acciones que conlleven responsabilidades administrativas y posiblemente penales. No es intención nuestra señalar sin fundamento, pero si lo es el exigir que esta desgracia sirva como parteaguas para que esto no se vuelva a repetir jamás. Queremos que este sacrificio involuntario sirva para prevenir y que no sean mañana un número más dé una estadística.

En nuestro municipio y desde el gobierno que represento sabemos que las acciones para prevenir este tipo de desgracias deben ser con la participación de los tres niveles de gobierno y con la sociedad civil como vigilantes permanentes. Pero estamos ciertos de que sólo así podremos darle sentido a esta desgracia fortuita.

Firmo esta carta abierta, estas palabras públicas, como representante de una comunidad de 105 mil habitantes que se halla dolida por esta pérdida.

Atentamente.

CP Fernando Aguilar Palma
Presidente Municipal de Emiliano Zapata, Morelos.

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